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lunes, 21 de septiembre de 2015

MAGIA


Magia es la ilusión de crear algo en pocos segundos y ponerlo en evidencia ante la mirada atónita de los asistentes.

En época de crisis la gente necesita creer con más fuerza en la posibilidad de cambiar las cosas, para así poder conseguir los sueños anhelados. Quizá si todos aprendiéramos a hacer trucos de magia, podríamos utilizarlos para eliminar de nuestras vidas todo aquello que no nos gusta y cambiarlo por cualquier otra cosa que aunque se tratara de un espejismo, pudiera generar en los demás la ilusión del cambio para que se terminara convirtiendo en realidad. Porque cuando persigues con ahínco un sueño, este indiscutiblemente se acabará cumpliendo.

En los momentos difíciles, de soledad o tristeza es cuando más se necesita la magia y por eso los espectáculos de este tipo están proliferando por todos los barrios y salas de nuestro país, grandes o pequeñas.

       El rey del ilusionismo es David Copperfield pues tiene la capacidad de hacer desaparecer hasta la Estatua de la Libertad. 
Por desgracia nosotros no podemos verlo en nuestro país, sin embargo en España también tenemos maravillosos magos que no pasan desapercibidos para el carismático artista. El ilusionista estadounidense ha comprado los derechos para EEUU de un truco de nuestro mago más internacional: Jorge Blass.

Jorge ha inventado un juego para su espectáculo donde coge a una persona del público –elegida por varios de los asistentes–, le deja una Tablet y le hace entrar en su perfil de Facebook o twitter. Le dice que seleccione al azar a uno de sus amigos mientras gira rápidamente todo el listado de sus seguidores. Cuando queda patente la persona elegida, Blass proyecta su perfil de la red social en una pantalla gigantesca, para que todo el mundo lo pueda ver y reconocer con facilidad. Finalmente el amigo en cuestión aparece de un salto, al abrir una caja de cartón –aparentemente liviana– que hay en el escenario.
Es tan efectivo el juego, que aunque todos sabemos claramente que se trata de un truco y que evidentemente la producción del espectáculo ha tenido que traer a esa persona hasta el teatro, el público se queda anonadado y tarda tiempo en reaccionar.
Eso es la prestidigitación, la ilusión de creerte lo que el mago te está obligando a ver, mientras la rapidez de sus manos hacen que pueda llevarse a cabo la magia.
En casi todos los teatros de España hay ilusionistas, mentalistas, prestidigitadores, etc. Yo os voy a recomendar un par de espectáculos que se desarrollan en salas alternativas, porque creo que este tipo de shows es mejor verlos en las distancias cortas.

“Suerte”, lo lleva a cabo el joven mago y presentador de televisión Guillermo Martínez –conocido por el programa "Art Attack" de Disney Channel–.
Esta función es ideal para ir toda la familia y quedarse maravillado con los trucos y la simpatía de su autor.

Otra exhibición digna de recomendar es la que hace el mentalista Fito Crawford: “Straño, mentalismo en estado puro”. Perfecto para ir con la pareja y enterarte de lo que está pensando en ese momento. Crawford Tiene tanta afluencia de público, que ya lleva cinco años en cartel. No te lo puedes perder.

Cuando el camino se pone duro, la ilusión es lo único que nos hace tirar hacia delante.
¿Y tú, crees en la magia?