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lunes, 11 de agosto de 2014

GALILEO GALILEI



1. Nombre propio: Eminente hombre del Renacimiento; astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático y físico italiano que estuvo relacionado estrechamente con la revolución científica. Mostró interés por casi todas las ciencias y artes: música, literatura, pintura, etc. Ha sido considerado como el padre de la ciencia, la astronomía y la física moderna. Vivió en dos siglos: XVI y XVII.

2. Lugar: Eminente sala de la contemporaneidad: música, humor, magia, solidaridad y espacio multiusos madrileño que estuvo relacionado estrechamente con la movida. Muestra interés por casi todos los estilos musicales: jazz, folk, canción de autor, pop, rock, etc. Ha sido considerada como la sala más emblemática de conciertos de Madrid. Ha vivido en dos siglos: XX y XXI.



Este antiguo cine reconvertido en garito de copas con música en vivo, tendrá que celebrar el año que viene su treinta aniversario de vida. En todo ese tiempo ha tenido que soportar: impuestos revolucionarios por parte de los vecinos, cambios de leyes, normativas injustas, subidas desmesuradas de tasas y todo tipo de requisitos legales en un país donde cada cambio de gobierno implica nuevos y diferentes temas burocráticos que afectan siempre más a la pequeña y mediana empresa.
Galileo Galilei ha ido remando contra viento y marea a través de las inclemencias en tiempos convulsos. Ha tenido épocas de esplendor y momentos deprimentes, consiguiendo salir a flote y contribuyendo así al empoderamiento de la clase media de este país.
Las empresas al igual que la ciudadanía, para poder sobrevivir en tiempos de crisis, tienen que reinventarse. En sus casi treinta años de vida dos de estos periodos han tocado de lleno a la mítica sala madrileña de conciertos que para solventarlos decidió no descansar nunca. Con el estandarte “que no pare la música”, la Galileo Galilei procura a su clientela, un concierto diario, incluso algunos viernes tiene doblete y ofrece una sesión golfa de humor que empieza a la una y media de la madrugada. También hace sesiones de DJ y alquila el espacio para eventos de todo tipo, desde entregas de premios a programas de televisión o incluso algunos domingos se convierte en lugar de culto para religiones que carecen de templo donde congregarse. Durante un lapso de su vida llegó a hacer hasta espectáculos de boys, pues las facturas se acumulan y los bancos no aflojan por el hecho de que haya una crisis mundial que nos afecte a todos. 

Esta sala se puede sentir orgullosa de no haber despedido a ninguno de sus empleados en toda su existencia. Allí trabajan familias que incluyen a varios de sus miembros, son camareros, limpiadoras, guardarropía, controladores de accesos, etc. La sala ha ido envejeciendo junto con su personal hasta convertir a estos en casi, parte del mobiliario de una empresa que lucha por sobrevivir y, seguir manteniendo unos dignos puestos de trabajo que cada vez cuesta más sacarlos adelante.
Galileo Galilei es un ejemplo de legalidad, paga religiosamente nominas, seguros sociales, autores y todo el resto de aranceles que cada gobierno decide establecer tanto a la cultura como al entretenimiento.
El artífice de todo esto es Ángel Viejo, un hostelero de toda la vida, que empezó con su padre en el negocio de la restauración y más tarde decidieron incluir música en vivo.
Eran los años ochenta cuando tres socios se juntaron para abrir un lugar de copas donde, escuchar música en directo fuera un plus que resultara atractivo para las salidas nocturnas. Crearon la Sala Clamores –que fue todo un éxito– y llegaron a tener su propia banda musical; Clamores Jazz Band. Tres años más tarde decidieron abrir una nuevo garito con música en directo que abarcara desde el pop hasta el rock, sin olvidar el folk y las músicas del mundo, además de actuaciones de magia y humor. Por allí han pasado artistas de todo tipo, incluyendo estrellas internacionales como: Ara Malikian, Chico Cesar, Chucho Valdes, Compay Segundo…


En el número cien de la castiza calle Galileo de Madrid, se erige este Templo helénico con pinturas art déco. Y al fondo del escenario –como si de un inmenso logotipo se tratara–, un neón magenta que ilumina majestuosamente su nombre; Galileo Galilei. Según confiesa su propietario, ese luminoso nunca le gustó pero tuvo que ponerlo, harto de que el nombre del local no apareciera en ningún sitio. Y ahora tras los cientos de miles de artistas que por allí han pasado se ha quedado la imagen del neón, plasmada en millones de fotografías. Hoy se ha convertido en el emblema de la sala que hace de este lugar un espacio inconfundible y con mucha personalidad.
Galileo Galilei es un referente de la cultura de nuestro país pues no queda prácticamente ningún artista que en un momento u otro de su carrera no se haya subido a las tablas de tan emblemática sala. No sólo han actuado músicos allí, sino también actrices/res, poetas, bailarinas/ bailarines escritoras/res, humoristas, etc.
Como anécdota contar que en mitad de un concierto de Pablo Carbonell, se fue la luz en todo el barrio y saltaron las luces de emergencia. El artista haciendo alarde de su profesionalidad, dijo que si todo el mundo guardaba silencio, él podría cantar sin microfonía. Estuvo cerca de una hora más, haciendo el concierto hasta que el propio encargado de la sala, le dijo que cortara ya que el grupo electrógeno tenía una duración y también se apagaría. El público aplaudió a rabiar el esfuerzo y disfrutó del privilegio de escuchar la música en estado puro.

Si el astrónomo Galileo Galilei incluía entre sus logros la mejora del telescopio, la sala homónima incluye entre sus logros la mejora de la salud de miles de espectadores a los que ha servido de alimento para su espíritu, pues han reído, cantado y soñado con las noches del neón magenta de la sala Galileo Galilei.


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