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viernes, 17 de mayo de 2013

DIRECTORA


En la evolución de mi profesión como actriz, también entraba la posibilidad de dirigir. Al principio probé con el espectáculo "Ellas dan la nota". Se trataba prácticamente de un concierto pop, donde intercalábamos textos de grandes poetas, y testimonios reales sobre la violencia de género, que interpretaban actrices a las que yo dirigía. A medida que el espectáculo iba creciendo, fui incluyendo algunos sketchs escritos por mí e interpretados por todas las actrices de la compañía.

Unos años después escribí y dirigí el espectáculo musical: "Pilates: 4 mujeres, 4 causas". Y conseguí hacer interpretar a la cantante Esmeralda Grao, la violinista Judith Mateo y a la bailarina Alma Sanz.

Tras eso me ofrecieron la dirección de casting de una película sobre la trata de mujeres. Decidí hacer las audiciones como un taller de interpretación -trabajando escenas-, y pude comprobar mi habilidad para sacar emociones y profunda verdad en las actrices a las que dirigía, tanto fue así que me convertí en coach, y he de decir que me gustó.

Cuando pensé que esa faceta mía ya estaba agotada, me contrataron para dirigir un concierto musical llevado a cabo por el cantautor Paco Cifuentes. Lo titulamos “Jardín en Marte” y conseguimos que el público se sintiera imbuido de una atmósfera completamente marciana escuchando la música de Paco. Ayudado por una escenografía natural, con césped, un árbol granado en el escenario, y unos visuales que representaban al ritmo de la música, desde el aterrizaje del Curiosity en Marte, hasta el ecosistema del Río Tinto o Gran Canyon que tanto me sobrecogieron la primera vez que los vi. Todo ello se aderezaba con olores a sándalo y la voz recitada del gran poeta Benjamín Prado quien compuso unas líneas a todo aquel tinglado.

Después de publicar mi primer libro: “MISs tupper SEX; Sexo manual para mujeres abiertas”, dirijo nuevamente, en esta ocasión un show basado en este libro, junto a la reportera/humorista Marta Nebot: “Diálogos de sexo y humor”.

Y ahora, corran los tiempos que corran, con ayuda o sin ella, en un país donde la cultura no es ni mucho menos lo que más les importa, pues aún así, seguiré dirigiendo y escribiendo hasta que ya no me quede nada más que contar.

Deseadme toda la suerte del mundo, porque la voy a necesitar. O como se dice en teatro:

¡¡¡¡¡MUCHA MIERDA!!!!!!