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sábado, 6 de diciembre de 2014

EL IVAZO



Como  si de los actores Jim Carrey y Jeff Daniels se trataran, los ministros Lassalle –ahora secretario de estado– y Wert, haciendo alarde de su necedad e incompetencia se han puesto en contra de todos los profesionales a los que representan. ¿Cómo es posible manejar una entidad donde se hace una gestión en contra de lo que se vende?
Este curioso hecho no podría haberse dado en la empresa privada, pues allí no habrían siquiera pasado el periodo de prueba. Sin embargo para ser ministro no se necesita tener conocimiento especifico sobre el sector que se va a dirigir. Además en la empresa privada la mala gestión tiene responsabilidad civil y penal.
La reforma del Código Penal recrudece las multas y penas de cárcel para quien oculte, destruya, dañe o realice una mala gestión que disminuya el valor de los elementos patrimoniales. Se castigarán los actos de gestión desleal cometidos mediante abuso o deslealtad por quien administra el patrimonio de un tercero y le causa un perjuicio. La acción se considerará fraudulenta cuando la administración no vaya orientada hacia el beneficio de la sociedad, sino que se produzca en beneficio de los administradores o de terceros.

Teniendo en cuenta que la cultura pertenece a la ciudadanía y más ampliamente es patrimonio de la humanidad –pues según la UNESCO la cultura permite a la humanidad la capacidad de reflexión sobre sí mismo: a través de ella, el ser humano discierne valores y busca nuevas significaciones–, en ese caso estarían cometiendo delito aquellos que teniendo obligación de protegerla, incurran en acciones que la deslegitimicen y la lleven a la bancarrota.
La políticas del gobierno en general y las de Wert y Lassalle en particular, han conseguido castrar a la ciudadanía el derecho al uso y disfrute de su cultura. Han diseñado perversamente una campaña de comunicación en la que han enfrentado a los creadores con los consumidores y así han favorecido a las multinacionales tecnológicas, cadenas hoteleras y compañías telefónicas.
 Cuando apareció el mal llamado Canon Digital, que se incorporó por primera vez en la legislación española en la Ley 22/1987, de Propiedad Intelectual, introdujo el derecho a realizar copias privadas y regulaba una cantidad compensatoria del derecho patrimonial de autores, editores, artistas, productores audiovisuales y fonográficos, cuando el comprador realizara copias para uso privado.
 Los fabricantes de aparatos electrónicos capaces de grabar contenidos protegidos, tenían que hacerse cargo de una pequeña subida para compensar a los autores de las obras. En diciembre del 2007 se empezó a aplicar un canon a las grabadoras de CD+DVD, MP3 y MP4, teléfonos móviles o PDA capaces de almacenar o reproducir música. Esto provocó una gran polémica pues los fabricantes decidieron subir el precio de venta al público y dicha compensación autoral tuvieron que asumirla los consumidores.
En diciembre del 2011 el Canon fue definitivamente derogado siendo reemplazado por un nuevo pago esta vez a cargo del Estado cuyo procedimiento está por desarrollar. Desde entonces y hasta ahora los precios de los aparatos electrónicos no han bajado y el consumidor sigue pagando lo mismo de antes, pero nadie se pregunta dónde están yendo a parar todos esos millones de euros que pertenecían a los autores.
Ahora la Secretaría de Estado de Cultura pretende hacer una nueva reforma de ley que implica una reducción cercana al 45% en el reparto de las entidades de gestión a sus socios. Esto significaría una “expropiación forzosa” de la cultura favoreciendo nuevamente a las multinacionales tecnológicas, cadenas hoteleras y compañías telefónicas a costa de perjudicar a los creadores y a los consumidores en general.
La piratería, el descenso de la inversión estatal y la subida del IVA cultural al 21% –el más alto de toda Europa–, han sido la estocada final.
Cuando la gente se pregunta: ¿Qué es mejor la novela o la película? Hay que contestar: la novela es más barata porque lleva el 4% del IVA y la película el 21%.
 y cuando pregunten: ¿Quien es mejor Nacho Vidal o Calderón de la Barca? Hay que contestar: El gobierno considera que Nacho Vidal porque la pornografía sólo lleva el 4% de IVA, y el teatro el 21%.

Debido a la actual crisis no se pueden subir los precios de las entradas del teatro, conciertos o cines y sin embargo ahora los artistas tienen que ver cómo sus sueldos se reducen en un 21%. Con dicha situación está desapareciendo la industria cultural de este país.

Lo primero que se descuenta en una entrada de 10€ –por poner un ejemplo–, es la tasa del 21% para el gobierno, convirtiéndolo en una especie de mordida legal. Después el 4% se lo lleva la empresa que se dedica a la gestión y desglose de venta de entradas. A partir de ese 25% menos, se empieza a repartir: Calculemos una taquilla de cien personas –aunque la mayoría de las veces no suele llegar a 50–. Tenemos ahora 750€, el 10% se lo llevan los de Atrápalo y resto de agencias, el 2,3% comisiones por pago con tarjeta y otro 10% es para SGAE. Nos hemos puesto en 582€, de esa cantidad, el teatro o empresa se queda con el 40%, así que ahora tenemos un resultante de 350€. De ahí hay que pagar una cantidad fija de 45€ al técnico del teatro para que ponga luz y sonido a tu espectáculo. Ya vamos por 305€ de los cuales el manager que firmó el contrato con el teatro, se queda un 20%. Total de una taquilla de 1000€ –cantidad improbable–, la compañía se queda 244€, para repartir entre director y actores. Desde aquí damos las gracias a SGAE porque previamente se encargo de cobrar un 10% para repartir entre los autores, porque si no, ese porcentaje también lo habría absorbido algún otro intermediario, y en la cantidad final habría que haber repartido también con el autor. Contando que a los autores nadie les paga cuando escriben su obra y empiezan a cobrar cuando se difunde. Así que si encima el consumidor decide piratear las obras y no pagar a los autores, la industria cultural está abocada a la desaparición de la faz de la tierra y sus artistas a la mendicidad.
Hay algunas salas míticas en Madrid como el Café Central o la Sala Galileo Galilei, que están en peligro de cerrar sus puertas, porque no estando de acuerdo con estas normas, han decidido subir el precio de la cerveza del establecimiento para no quitarle al artista el 21% del IVA.

Después de todo esto, cuando desde el ministerio se intenta ensalzar a los artistas, con la boca llena de la “Marca España” y les ofrecen premios para hacerse la foto con ellos y así pasar a la posteridad, me extraña que les sorprenda que estos los rechacen.
Santiago Sierra Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 2.010, fue el primero en rechazar el galardón con sus 30.000€, apelando a su libertad como artista y por estar en contra de:
“Un estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local".
En 2.012 el escritor Javier Marías rechazó el Premio Nacional de Narrativa, dijo que “Ojalá lo destinaran a las bibliotecas públicas”.
En 2.013 el compositor catalán Josep Soler de 78 años, rechazó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que otorga el Gobierno español, en señal de protesta contra la “nefasta política” del gobierno de Mariano Rajoy en materia cultural y educativa.
“Como profesor he sufrido mucho con estos señores que gobiernan España y que nos han engañado a todos. No están haciendo nada de lo que prometieron y están acabando con la cultura y la educación”.
En octubre del 2.014 el músico Jordi Savall –virtuoso de la viola de gamba, investigador y director de conjuntos con instrumentos de época–, renunció al Premio Nacional de Música, en la modalidad de interpretación.
“La distinción procede de la principal institución del Estado responsable del dramático desinterés y de la grave incompetencia en la defensa y la promoción del arte y de sus creadores".
“No podemos permitir que la ignorancia y la falta de conciencia del valor de la cultura de los responsables de las más altas instancias del gobierno de España, erosionen impunemente el arduo trabajo de tantos músicos, actores, bailarines, cineastas, escritores y artistas plásticos que detentan el verdadero estandarte de la Cultura y que no merecen sin duda alguna el trato que padecen, pues son los verdaderos protagonistas de la identidad cultural de este país”.
En noviembre de 2.014 Isabel Steva Hernández, Colita renunció al Premio Nacional de Fotografía por la política del Gobierno.
"Manifestarle, Sr. Wert, que proviniendo dicho premio Nacional de Fotografía del Ministerio de Cultura, Educación y Deportes, me veo en la obligación de rechazarlo. Ignoro donde reside este ministerio, e incluso si existe como tal. En cualquier caso, yo no lo conozco".
"La situación de la cultura y la educación en España, cómo expresarlo, es de pena, vergüenza y dolor de corazón. No es posible que exista dicho ministerio. Es una quimera. Habrá que esperar con ilusión, otros tiempos, otras gentes, otros gobiernos, que nos devuelvan a nosotros el orgullo y a ellos el honor”.

Aunque estoy de acuerdo con todos los discursos manifestados aquí, pienso sinceramente que en lugar de rechazar los 30.000€ con los que en este caso está dotado el Premio Nacional de las Artes, sería más eficiente donarlo a instituciones que estén llevando a cabo proyectos interesantes para la cultura y que además el gobierno les haya recortado las ayudas.

Un comité de expertos ha concedido este año el Premio Nacional de las Músicas Actuales a la artista aragonesa Carmen París, que en lugar de rechazarlo, piensa dar un largo discurso en contra de las políticas culturales del gobierno. Dejando bien claro que esa dotación económica le va a servir para vivir, porque en este país un artista está menos considerado que una cajera de supermercado. Y agradecer a este ministerio que haya permitido que un Premio Nacional como ella, se encuentre en peligro de desahucio.

Habrá que averiguar a quienes pretenden beneficiar o en qué pretenden invertir los ministros Wert y Lassalle los recursos y presupuestos generales destinados a la cultura de este país.

“¿Crees que se puede denunciar a Wert y a Lasalle por mala gestión, llevando a la cultura a la bancarrota y a los artistas a la mendicidad?”