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lunes, 1 de diciembre de 2014

LOTERÍA




Cuando utilizamos la palabra Lotería, siempre pensamos en dinero recibido de una manera inesperada, pero dentro de las acepciones que da la R.A.E, también está la de: “Negocio o situación que se resuelve mediante la suerte o la casualidad”.
La casualidad es la combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Y la causalidad, es la ley en virtud de la cual se producen efectos. Es decir la ley de la causa/efecto.
En la vida, hay muchos momentos en los que nos toca la lotería dentro de sus múltiples variantes, y es entonces cuando la casualidad pasa a convertirse en causalidad, pues a partir de ese instante inesperado, tu vida puede pegar un giro de hasta de 360º.
Eso fue lo que le ocurrió a Pepe Taboada, un joven de 23 años, recién licenciado en arquitectura y que tuvo que ir a la mili allá por el año 1974.
 En aquella época el servicio militar era obligatorio y el ejército elegía al azar, la ciudad donde cada chaval se convertiría en recluta.
Metían en un bombo las 29 bolitas correspondientes a las letras de nuestro abecedario y lo hacían girar. En aquel remplazo la suerte hizo que la bolita de la T, enviara de un plumazo al B.I.R (Batallón de instrucción de reclutas) del Sáhara, a cientos de chavales que su apellido empezaba con aquella letra.
Taboada entró en el arma de ingenieros del Sáhara y enseguida hizo amigos. Transcurrido un año, ya en 1975 y con Franco agonizante, Marruecos aprovechó para enviar la Marcha Verde y así empujar hacia el éxodo a la población saharaui.
Los soldados españoles tenían orden de defender el Sáhara, con la obligación de minar la zona y colocar alambradas para que el ejército enemigo no cruzara las líneas. De pronto recibieron la orden contraria y obligaron a los militares de reemplazo, a entregar las llaves de los cuarteles al ejército marroquí. Y para facilitar la ofensiva militar, deberían desactivar las minas y quitar la gasolina a los saharauis.
Taboada cumplió órdenes y tras la entrega de las llaves a su homólogo marroquí, se marchó con las tropas españolas, dejando abandonados a su suerte a la población saharaui. Cuando llegó a España y no pudiendo aguantar los remordimientos de dicha acción, se prometió a sí mismo que dedicaría toda la vida a ayudar a sus hermanos saharauis y de esta manera creó la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. Se juntó con otros compañeros de la mili, para poner en marcha proyectos que de una u otra manera ayudaran a vivir con un poco más de dignidad a los y las saharauis en el exilio.
Varios de aquellos soldados de vuelta a casa, animaron a crear asociaciones por el Sáhara en cada ciudad de España, hasta convertir esta causa en el movimiento asociativo que goza de mayor simpatía entre la población española.
Tras el paso de los años y habiéndose convertido el problema saharaui en uno de los de mayor duración –calificado como un conflicto enquistado–, aquellos antiguos reclutas acordaron no parar de generar proyectos para que nunca se dejara de hablar del Sáhara, hasta que sus ciudadanos consigan que les devuelvan su tierra. 
Desde entonces Pepe Taboada ha generado infinidad de proyectos, para que los medios de comunicación no paren de recoger noticias, sobre los saharauis que viven refugiados desde hace 39 años en la Hamada argelina.
Pepe ha sido capaz de obtener becas para que los y las saharauis estudien en el extranjero, traer niños y niñas cada verano para que convivan con familias españolas, llevar cine al Sáhara, sacar adelante proyectos agrónomos y empujar a instituciones a la ayuda humanitaria. Con su profesión de arquitecto –casi olvidada por la dedicación plena a la causa saharaui–, hizo construir una escuela de cine –la primera edificada en un campamento de refugiados–, para que los cineastas saharauis, empiecen a contar ellos mismos su propia historia.
Han pasado cuarenta años desde que Taboada pisó por primera vez el Sáhara Occidental. Desde entonces y hasta ahora no ha habido ni un solo día en que Pepe no hiciera algo por la causa saharaui. Su lema es: “Estamos ganando”, porque está convencido que cada día que pasa nos acerca más a la victoria final, para que la población refugiada saharaui recupere su tierra y puedan volver libremente al Sáhara Occidental.

                  

El sábado pasado en Madrid, los compañeros saharauis, familia y amigos le dieron un homenaje por sus cuarenta años de lucha en la causa del Sáhara. Él emocionado recogió los aplausos y muestras de cariño que le ofrecieron todos aquellos que le consideran un héroe de nuestros días.
Así fue como Lucía, su única hija, le describió:

Homenaje a Pepe Taboada “Estamos ganando”

“Me toca hablar a mí en representación de la familia para dirigir unas palabras a mi padre. Como sabéis, los Taboada somos una familia muy grande. Mi padre tiene 7 hermanos y hermanas, muchos sobrinos y cuenta con la presencia importantísima de su madre, de mi abuela, que con 94 años no deja de faltar a un homenaje así y menos para su querido hijo Jose, del que siempre dice que es tan bueno y cariñoso.
Yo a mi padre siempre le he conocido unido a la causa saharaui, porque como todavía no tengo 40, la famosa bolita que le destinó a hacer la mili en el Sáhara llegó cuando aún no había nacido. Pasaron 9 años hasta que llegué yo al mundo, y de esta forma es cómo yo veía a mi padre cuando era más pequeña:
Mi padre es un hombre alto que viene en moto a buscarme al colegio y me lleva a sitios divertidos. En casa de mi padre hay saharauis, mis tíos saharauis, con los que cenamos cous cous o cordero y vemos películas juntos, todos los años vamos a las fiestas del PCE donde mi padre se pone a hacer pinchitos y yo le ayudo sirviendo bebidas, mi padre tiene genio y a veces me enfado con él, pero se me pasa en seguida porque siempre me hacer reír. Mi padre está todo el rato trabajando con los y las saharauis, viaja a los campamentos y dice que me va a llevar para
conocer a nuestra segunda familia cuando sea mayor. Cumplo 14 años y mi padre me lleva a Tindouf, allí todo el mundo le conoce y le quiere, dormimos en una jaima y conozco a muchos niños y familias, mi padre dice que la gente no puede vivir refugiada toda su vida de esta forma, que deben ser libres porque es su derecho.
Pasan los años y crezco y mi padre sigue pensando lo mismo, creyendo fuertemente en que los y las saharauis deben recuperar su país y ser libres y debemos exigir que así sea. Cada día que se levanta piensa en eso, lo cree, y yo cada día que pasa le admiro, si cabe, un poco más y aprendo de él.
Papá, te mereces esto y mucho más, te mandamos un beso muy fuerte de toda tu familia que te quiere”.
Lucía Taboada. 
29 de noviembre de 2014


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