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lunes, 24 de febrero de 2014

PERIODISMO DE FICCIÓN

   

El periodismo de ficción se utiliza para cuestionar la realidad a través de una falsa verdad, y así despertar sospechas o dudas en la ciudadanía generando una sensación de que es posible lo inimaginable. Este tipo de periodismo se construye con falsos artículos muy bien argumentados, o documentales en los que colaboran personajes públicos con una credibilidad intachable. También se ruedan películas de ficción haciendo creer al espectador que el hecho pudo ser cierto.


En 1938, Orson Welles, engaño a toda la población norteamericana a través de la radio, haciéndoles creer que los extraterrestres habían invadido la tierra. Una emisión sin precedentes en la que adaptaron a guión de radio, la novela de ciencia Ficción de H.G Wells La Guerra de los mundos, generando el pánico entre la ciudadanía.




Otro de los temas que más ha contribuido a este tipo de periodismo fue la carrera espacial, pues existe la teoría de que la llegada del hombre a la luna pudo haber sido un montaje. En el año 1977 Peter Hyams, director de cine, rodó la película Capricornio uno, en la que cuenta que mientras el mundo entero está presenciando el primer viaje tripulado, en realidad era un simulacro. Los tres astronautas designados para la misión se ven obligados a participar en la farsa, porque sus familias están amenazadas, los secuestran justo en el momento de embarcar en el cohete y los llevan a un  plató de TV donde se rodará la representación. El fraude parece funcionar hasta que un técnico de la NASA se da cuenta de que está sucediendo algo extraño y, con la ayuda de un periodista amigo suyo, decide investigar.


En el centro de la NASA, Cabo Kennedy están todos los artefactos espaciales: vehículos, cohetes y el módulo lunar, en un hangar al servicio de los turistas. Te hace pensar si efectivamente todo pudo ser fruto de una ficción tal y como aseguraba el propio Stanley Kubrick en su documental Dark Side of the Moon –conocido en castellano como: Operación Luna–,  en el que contaba que había rodado en un plató de cine la llegada del hombre a la luna.


Otra película interesante de ver en este orden de cosas es La Cortina de Humo, con guión de David Mamet y protagonizada por Dustin Hoffman y Robert De Niro, donde el presidente de los Estados Unidos –tras ser pillado in fraganti en una situación escandalosa, unos días antes de su reelección–, decide inventarse un conflicto que desvíe la atención de la prensa de su affaire. Uno de sus consejeros se pone en contacto con un productor de Hollywood para crear una cortina de humo: una guerra en Albania a la que el presidente pueda poner fin heroicamente ante las cámaras de televisión.

De una manera más lúdica trabajan los reporteros de El Mundo Today que basándose en un hecho real, maquinan toda una historia de ficción con un trasfondo de humor, para confundir y entretener a los lectores. Un ejemplo de sus miles de artículos –que consiguió que mucha gente se lo creyera, por el momento en el que la noticia apareció– fue el siguiente:
“Alex de la Iglesia hará su nueva película sin subvenciones y la distribuirá por internet a dos euros
Agencias – Madrid
EL DIRECTOR DE CINE y ex presidente de la Academia de Cine española, Alex de la Iglesia, ha decidido predicar con el ejemplo de forma contundente. Su nueva película La chispa de la vida rechazará cualquier tipo de subvención pública y no seguirá los patrones de la distribución convencional del “modelo caduco”.
Al contrario, por iniciativa del director, la película no se estrenará en las viejas y obsoletas pantallas de cine, asequibles sólo para algunos privilegiados sociales, sino en internet, que no es el futuro sino que ya es el presente, y donde podrá ser vista por el módico precio de 1.95 euros.
“He escuchado a la gente y voy a actuar en consecuencia”, dijo el director de Balada triste de trompeta. “Sería absurdo escuchar tanto a toda la gente que defiende el nuevo modelo y luego hacer yo mi propia película según los viejos patrones”.
De hecho de la Iglesia ha tenido al parecer un desacuerdo con su productor, Andrés Vicente Gómez, el cual quiere ir más lejos todavía y distribuir gratis la película en internet mediante una licencia copyleft. “¿Para qué quedarnos a medio camino?”, expresó el veterano y altruista productor.
Los llamados “internautas”, un grupo heterogéneo que incluye a blogueros, gurús, usuarios, activistas de la red y demás, recibieron la noticia con agrado. “Valla huevos tienes, Alex –dijo un miembro del colectivo Anonymous a través de Twitter–, siendo recogido el comentario por El País en su portada.
Andrés Vicente Gómez, el veterano productor de Belle Epoque y Manolete –entre otras–, dijo sentirse “muy cercano al espíritu de Alex: es cierto que el cine español no puede seguir quejándose y tenemos que hacer las cosas de manera distinta, concretamente de la manera que desea la gente que no quiere pagar por ir al cine y nos insulta de forma anónima en foros de internet”.
“Mi equipo ha recibido instrucciones de no solicitar subvención alguna al Ministerio de Cultura, y está analizando la fórmula para distribuir La chispa de la vida en copyleft puesto que no queremos ver ni un duro de esto”, dijo el productor.
Hoy mismo, Alex de la Iglesia va a solicitar a los actores José Mota y Salma Hayek que no cobren por su participación en la película “porque si no la cosa no cuadraría”. También va a solicitar al equipo técnico, eléctricos, diseñadores, especialistas y demás, que acepten una rebaja del 50 por ciento en su salario y que trabajen de noche para terminar antes el filme.
“No queremos dar la impresión de que estamos chupando del bote”, explicó el intrépido cineasta”.

Basándose en este estilo de periodismo, Jordi Évole decide grabar un falso documental sobre el golpe de estado del 23 F en España, y emitirlo por la Sexta TV en su programa Salvados, despertando una gran polémica entre los telespectadores que empiezan a colapsar las redes sociales con millones de comentarios sobre la veracidad o no de lo que están viendo atónitos ante el televisor. Tras el debate de después con algunos de los protagonistas del documental, el propio Évole decide grabar un vídeo de dos minutos contando lo que pretendía con la emisión del documental y pidiendo perdón a aquellos que por habérselo creído les halla provocado algún tipo de malestar.

Lo único que queda claro de todo esto, es lo fácilmente manipulable que es la opinión pública y la de veces que las altas esferas pueden engañar al pueblo para conseguir objetivos de los que la ciudadanía ni siquiera se pueda imaginar.


¿Crees que aporta algo este tipo de periodismo o por el contrario piensas que se trata de una tomadura de pelo?