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lunes, 9 de marzo de 2015

RACALMUTO



Racalmuto es un pueblo siciliano en la provincia de Agrigento (Italia), donde nació el escritor Leonardo Sciascia. Pero también es un sexteto musical que lleva desde el año 2003 tocando en directo. Aunque no fue hasta agosto del 2005 cuando consiguieron debutar en el madrileño rincón del jazz; El Café Central.
Este grupo se forma para recrear la música del compositor estadounidense de origen ruso, Raymond Scott. Y además para poder adaptar esas versiones, como banda sonora de dibujos animados de los años 20, 30 y 40.
Por ese motivo, esta formación musical es tanto para adultos como para el público infantil. Y aunque es muy difícil definir la música que interpretan, están más cerca del jazz, y a la vez de un show que deleita a la infancia con la combinación de música y proyecciones de dibujos animados.
Se compusieron en sexteto para crear una formación idéntica a la que llevaba Raymond Scott –el que curiosamente nunca compuso música para este tipo de cine–, un clarinetista; Juan Luís Ramírez, un batería; Daniel Parra, un pianista; Javier López, un contrabajo; Pablo Navarro y un trompeta; David Herrington.
Tanto en la versión de adultos como en la infantil, Miguel Malla adereza con humor sus espectáculos, donde la presentación de cada tema se convierte en un sketch.
Racalmuto tiene un proyecto paralelo realizado en combinación con el espectáculo de música y dibujos animados. El grupo incorpora la enseñanza del español entre la música en vivo y el cine. Ya que Miguel Malla tiene una larga experiencia de profesor tanto de inglés como de español.
En el año 2006 Racalmuto editó su primer disco con piezas de Raymond Scott, John Kirby y temas originales. Y en el 2010 sacó su segundo disco con colaboraciones de Nacho Mastretta y Norman Hogue. Donde el grupo vuelve a visitar los mundos de Scott y Kirby, además de incluir piezas originales de Malla y del trompetista colaborador de la banda; Pascual Piqueras. Rescatan también dos joyas: Yep Roc Heresay de Slim Gaillard y Echoes of Harlem de Duke Ellington
Han grabado varias Bandas Sonoras Originales compuestas por Miguel Malla para cine, como: Días de fútbol y Días de cine de David SerranoLa suerte dormida de Ángeles González- SindeEl lunar de Miguel Ángel Calvo Buttini y Gente de mala calidad de Juan Cavestany, entre otras. También compuso la serie de televisión Maneras de Sobrevivir y otros proyectos audiovisuales. Además son colaboradores habituales del grupo de teatro Animalario.



Miguel Malla, líder e impulsor de la banda, puso este nombre al grupo porque es el lugar de origen de su amigo y compañero de conservatorio, el guitarrista Darío Macaluso. Miguel es hijo de director de teatro y de actriz, así que tras hacer sus pinitos como actor y darse cuenta que no era lo suyo, vio a Jorge Pardo y quiso tocar la flauta travesera. Se matriculó en saxofón en el conservatorio de Amsterdam donde se hizo amigo de Macaluso y aprendió también a tocar el clarinete y algo de piano. Empezó a trabajar como saxofonista en varias formaciones musicales y en el año 87 saltó el boom de Los Ronaldos liderado por su hermano Coque. Pero no sería hasta un par de años después cuando Miguel entró como saxofonista del grupo y empezó así a disfrutar de la música y las giras. También ha compartido escenario con Mastretta, Josele Santiago, Jerry González Big Band, Pablo Novoa, Marlango, Julieta Venegas, y un largo etcétera de artistas de renombre tanto del panorama nacional como internacional. Durante varias temporadas combinaba sus conciertos con la dirección musical de La Locomotora Big Band, y la de Profesores de La Escuela de Música Creativa.
Hace ya tres años que Miguel Malla se trasladó a vivir a Nueva York –pues se prometió a si mismo regresar a aquella ciudad que le acogió tan bien de pequeño, cuando a su madre la hicieron becaria Fulbright de las Artes– y allí ha creado una segunda formación del grupo Racalmuto. Ellos son: Dennis Lichtman al clarinete, Gordon Au a la trompeta, Art Bailey al piano y acordeón, George Rush al contrabajo y la tuba, y Clem Waldmann a la batería.
Desde aquí les deseamos todo lo mejor en su aventura americana.

Cada vez que Miguel Malla regresa a casa, aprovecha para honrarnos con varios conciertos –apretados en el poco tiempo que pasa en su país natal–, para que nadie se quede sin escucharlos durante mucho tiempo. Así que esta semana pasada pudimos deleitarnos con la música de Racalmuto los siete días en el Café Central de Madrid, y dio varios conciertos para chavales con los dibujos animados en el Teatro del Barrio de la capital española.
Pero aún podremos disfrutar de este maravilloso saxofonista del 9 al 15 de marzo, bajo las ordenes de Nacho Mastretta, otra semana entera en el Café Central de Madrid.

¿Crees factible instaurar en los colegios una asignatura de música a través del cine?

lunes, 2 de marzo de 2015

LIMA LIMÓN BISTRÓ



La palabra Bistró proviene del ruso быстро [bɨstrə] que significa “rápido”. Según parece los soldados rusos que ocuparon Francia tras las Guerras Napoleónicas se dirigían frecuentemente a los civiles franceses en los restaurantes demandando la comida rápida: "¡быстро!, 'быстро!", de esta forma la palabra Bistró se convirtió en un nuevo vocablo de la lengua Francesa.
El bistró tradicional es simplemente una tasca, una taberna o un garito de París, que servía sobre todo vino. Era un lugar popular, que a menudo no gozaba de muy buena fama. A lo largo del siglo XX, el turismo lo fue convirtiendo en un punto de referencia del modo de vida parisino. El bistró francés no tiene un estilo de comida definido aunque, por su origen obrero y popular, siempre ha servido platos tradicionales, hechos con alimentos frescos y considerados saludables. El menú de los bistrós, al igual que su decoración, se ha ido renovando hasta llegar a ser a menudo elegante, debido al auge de la comida tradicional y regional.


Este es el caso del restaurante Limalimón Bistró que se encuentra situado en el popular barrio de La Flota en la ciudad de Murcia. Regentado por un chef de origen peruano, Renán Moscoso, que se atreve con todo tipo de fusiones gastronómicas, ya que en su país natal la fusión en la comida se ha producido desde siempre de una manera natural.
Como buen Bistró francés, el restaurante murciano Limalimón, es ecléctico en su menú pero con un sentido concreto en la carta. Moscoso rinde homenaje a su querida capital; Lima y además nos conduce por la ruta del Limón a través de su gastronomía. Nos ofrece recetas típicas del Sudeste Asiático de donde es originario este cítrico, como las gyozas, el wantan, las algas wakame y el delicioso plato malayo “Char Kway Teow”. También se para en Oriente Medio y Norte de África, con platos tan apetitosos como la ensalada libanesa o las albondiguillas árabes con salsa cacik. En esta ruta, va por países donde se implantó el limón antes de su incursión en los pueblos del Mediterráneo, especialmente en España donde los andalusíes lo cultivaban, ofreciendo platos como la moussaka griega, el risotto o los ñoquis con pera confitada. Finaliza el trayecto en América porque el limón se introdujo en ese continente en 1493, cuando Cristóbal Colón llevó semillas de este cítrico a la Española en sus viajes. La conquista española del Nuevo Mundo contribuyó a difundir estas semillas, dando paso a la popularidad del limón en todo el planeta.
El chef Renán se especializa en las regiones del sur y de Centroamérica, desde donde los conquistadores hispanos nos trajeron los ceviches,  las enchiladas gratinadas, la crema de elote, las jericallas o la propia lima. Todo un viaje gastronómico por la cocina internacional de la mano del cítrico más conocido de nuestra región murciana.


Haciendo honor a su tierra, el plato estrella de Limalimón Bistró es, cómo no, El Ceviche –comida peruana por excelencia de los pueblos indígenas en las costas pacíficas de América del Sur, en las cercanías de Trujillo, Chiclayo, Piura y Lima–.
       En la época de la Cultura Mochica –del antiguo Perú– hace más de dos milenios, se preparaba un plato a base de pescado fresco, que se cocinaba con el jugo fermentado del tumbo –una fruta local–. Durante el Imperio Inca, el pescado era macerado con chicha –maíz fermentado–. Posteriormente, con la presencia hispánica se añadieron dos ingredientes de la costumbre culinaria mediterránea: el limón y la cebolla. El desarrollo del limón en tierras peruanas, consiguió acortar el tiempo de preparación de este plato ancestral y preincaico.
       Por influencia de la cocina japonesa, evidenciada en la cocina nikkei, el ceviche se macera ligeramente por unos minutos en limón, como también a la antigua costumbre de marinarlo por mucho más tiempo, a veces toda la noche.
       Los ingredientes básicos de cualquier Ceviche del Perú son: pescado blanco cortado en trozos (tamaño al gusto), jugo de limón, cebolla roja en juliana, ají limo picado o molido, cilantro picado y sal. Para prepararlo, se mezclan en un depósito el pescado junto con los demás ingredientes, dejándolo marinar de acuerdo al gusto. En algunos lugares como en Lima y hacia el Norte, se suele preparar y servir al instante de modo que no llegue a recocerse el pescado con el limón. Hacia el sur, desde el departamento de Arequipa, no es extraño que se le agregue apio picado a la leche de tigre –que es el jugo producido por la mezcla de los ingredientes del ceviche–, el cual tiene un ligero sabor picante y ácido y la particularidad de ser un buen reconstituyente. La costumbre local recomienda la leche de tigre como desayuno para los noctámbulos y como afrodisíaco.
Una vez aprendida la receta del Ceviche, en el restaurante Limalimón Murcia se puede degustar todo tipo de cocina de diferentes países en sus noches temáticas. Además no sólo se va a degustar nuevas sensaciones culinarias, sino que en este Bistró también organizan todo tipo de eventos culturales. Ofrecen a su clientela otras sensaciones que saborear con el resto de los sentidos: talleres, eventos, maridajes, catas y otras actividades; gastronómicas, culturales, artísticas y lúdicas. Como por ejemplo: “Las tardes sin móvil y con juegos de mesa”, “Talleres infantiles de pasta y sal”, “Taller de sales de colores”… Y para rematar la faena se atreven con monólogos, conciertos de música y recitales de poesía. En Limalimón Bistró se crea un improvisado escenario en el que deleitan a sus clientes con espectáculos de pequeño formato, pero con gran éxito en toda España.

El sábado pasado inauguraron este espacio con el Show MISS TUPPER SEX (actualmente representándose en la sala La Escalera de Jacob de Madrid), precedido de una cena/cóctel afrodisíaca, maridada por la sumiller Alicia Tovar, con vino espumoso AVIVA GOLD, de Bodegas Torre Oria y distribuido por Exclusivas Uriarte SL


 Debido a la buena acogida que tuvo de crítica y público, este monólogo que habla de la sexualidad femenina, volverá a programarse el próximo sábado 21 de marzo. Pero antes tendrán “La Noche Americana” con el cantante de música country; NachoTaboada.


¿Conoces otros Bistrós culturales?

domingo, 22 de febrero de 2015

ARTISTAS MULTIDISCIPLINARES 2



Siguiendo con los artistas polifacéticos –Gente inquieta que necesita sacar de su fuente todos aquellas impresiones que le provocan lo que ve a su alrededor–, en esta ocasión nos detenemos ante un actor que aún teniendo éxito, o precisamente por ello, decide tocar otras ramas de un mismo árbol, para sentirse más lleno que nunca y poder expresar así sus sentimientos a través del arte.
Un buen día decidió plasmar en papel aquello que le llamaba la atención y utilizó el objetivo de una cámara para dibujarlo. Sin darse cuenta nos mostró el mundo tal y como él lo veía, y por eso no le gusta retocar sus fotos, sin embargo busca la oscuridad en los fondos para resaltar lo que realmente le interesa: el ser humano.

       Casi veinte años han pasado tras la irrupción en nuestros hogares de la serie de TV “Al Salir de Clase”. Uno de aquellos chavales, un medio pelirrojo y post–adolescente que entró decidido a quedarse, se coló en el salón de nuestras casas con descaro, y nos conmovió tanto, que nunca le dejamos escapar. Le adoptamos como si fuera un miembro más de nuestra familia y en agradecimiento, él prometió deleitarnos con cientos de personajes, que así lo hizo.
Ahora, un maduro Víctor Clavijo nos muestra que puede crear arte en más disciplinas, y para devolvernos el apoyo prestado todos estos años, quiere hacerlo con una visión distinta a la que nos tiene acostumbrados. Se desnuda ante su público, enseñándonos su propio alma a través de la mirada de los demás, y lo ha hecho tras el objetivo de una cámara para llegar a entender dónde reside la Raíz humana. Quizá entre tanto personaje, este actor anda vagando en busca de su esencia, intentando verse reflejado en los demás para descubrir un día quien es realmente Víctor Clavijo.



El claroscuro es una técnica de pintura que consiste en el uso de contrastes fuertes entre volúmenes, unos iluminados y otros ensombrecidos, para destacar más efectivamente algunos elementos. Esta técnica permite crear mayores efectos de relieve y modelado de las formas, a través de la gradación de tonos lumínicos. Desarrollada inicialmente por los pintores flamencos e italianos del Cinquecento.
       Con este mismo estilo de claroscuro como si siguiéramos entre el Renacimiento y el Barroco, el actor Víctor Clavijo nos presenta su obra creada en fotografía pero impresa en lienzo y con una pátina final imitando los brochazos del barniz holandés.

En esta exposición, Víctor nos habla de gente, de razas, de causas injustas que hacen mella en la humanidad. Le interesa la mirada de los desconocidos, de los anónimos, de los que sufren… como queriendo captar en ella lo bueno y lo malo de sus vidas. Con esta técnica, Víctor quiere mostrarnos lo que le inquieta, lo que le llama la atención. Como por ejemplo los campamentos de refugiados saharauis, donde estuvo recientemente y lo que tanto impactó le causó, que decidió contar al mundo el tipo de vida injusta que lleva esta gente desde hace casi 40 años. La población saharaui vive exiliada en una tierra que no es suya, porque Marruecos decidió apoderarse de esa parte del mundo que se llama Sáhara Occidental, condenando de esta manera a 250.000 saharauis a vivir en la más precarias condiciones de vida.


1.  ¿Cuándo empezaste a fotografiar?
“Mi primer contacto con la fotografía viene a través de mis padres. Mi madre estudió fotografía en la escuela de artes aplicadas de Algeciras cuando yo era pequeño, de modo que la veía revelar los carretes en casa, colgarlos en el baño para secar y traer las copias que ella misma positivaba y con las que decoraba el despacho de mi padre; mi padre, perito industrial, también era un gran aficionado a la fotografía y dirigía cortometrajes en Súper 8 que luego montaba en casa. A los 15 años cogí la cámara de mis padres y empecé a jugar un poco con ella. Más tarde, cuando me fui a estudiar Derecho a Granada, sentí que necesitaba urgentemente algo artístico que compensara el aburrimiento que me ocasionaba una carrera tan fea, así que volví a coger la cámara de mis padres. Como había desechado de momento la idea de convertirme en actor, volqué esa necesidad creativa en escribir y en la fotografía. Me saltaba algunas clases de Derecho y me iba a recorrer la ciudad con mi cámara. Pero la pulsión que sentía realmente era la de actuar, así que lo dejé todo y me vine a Madrid a estudiar Arte Dramático.
Durante más de 15 años no volví a coger una cámara en condiciones, pero en 2010, tras un rodaje en Colombia, sentí que necesitaba volver a hacer fotografías, a expresarme a través de la imagen fija. Había tonteado con la cámara digital de una compañera del rodaje, así que a la vuelta me compré un buen equipo digital y volví a sumergirme de lleno en la fotografía.
Sentía que de algún modo la fotografía me permitía y me obligaba al mismo tiempo a poner la atención fuera de mí, a dejar de mirarme el ombligo para asomarme al mundo de una manera nueva, casi de recién nacido o de ciego que acaba de recuperar la vista: empezaba a apreciar como nunca la luz, las calidades de luz, los colores, las sombras, las texturas, la composición, los rostros humanos, y me entraron unas ganas enormes de viajar, de descubrir mundo. Sentía que la cámara me daba permiso para  hacer muchas cosas y que cuando encontraba un instante especial, un bicho tiraba de mí para hacer la foto y dejaba casi de razonar: me encontraba más presente que nunca.
          Nunca me lo tomé como algo profesional ni tenía intención de exponer cuando empecé a hacer fotos, pero comencé a compartir mis imágenes en algunas redes sociales, por el mero placer de compartirlas, y algunas personas me animaron a mostrar mis imágenes de un modo más profesional, lo que me daba inmenso pudor, ya que me sentía un intruso en un mundo que me apasionaba pero en el que todo lo que había aprendido era de un modo autodidacta.
Hice un curso con Gloria Rodríguez de La Petite École para aprender a sacar mayor partido a la cámara digital y tiempo después, un amigo director de cine, Jesús Ponce, me re-introdujo en el mundo analógico, lo que en plena era digital puede parecer un paso atrás. Hoy pertenezco a una asociación de fotografía analógica ( Argentum ) en la que paso las horas muertas revelando y positivando cuando me lo permite mi trabajo.

2.  ¿Qué fotografías?
“La verdad es que reacciono instintivamente a lo que veo, casi de un modo automático; me cuesta trabajo desarrollar un tema o hacer un trabajo de campo sobre algún asunto. Hay ocasiones en que en un espacio visualizo el instante que quiero y aguardo a que ocurra ( sin forzarlo o provocarlo ) ; otras veces es una luz, una composición, un momento especial, un rostro, una textura, la que me pide que haga la fotografía, casi por placer estético y del contenido asociado a esa forma, y es a posteriori cuando aparece el tema oculto en esa foto. No decido de antemano lo que voy a fotografiar; sencillamente salgo con la cámara y dejo que mi ojo me vaya guiando. Cuanto menos lo pienso, mejor.
Últimamente procuro trabajar del mismo modo, de intensa presencia en el presente y poco razonamiento, como actor. Procuro que me guié mi instinto. No siempre lo consigo, pero ando en ello; me cuesta menos hacer esto en fotografía, quizá porque no espero nada de ella ni creo que nadie espere nada de mí en este campo ( y ojalá siga siendo así ). Pensar las cosas demasiado anula el brillo que uno pueda ser capaz de encontrar como artista. Hay que perder el miedo a atreverse, en general”.

3.  ¿Tienes la misma sensación cuando te ves en una película que cuando expones?
No sabría decirte. Es cierto que cuando ves una película tuya, si el resultado global no es perfecto, puedes echar la culpa a doscientos elementos ajenos a ti para no asumir toda la responsabilidad del desastre; como trabajo en equipo que es, las responsabilidades, así como los aciertos, son compartidos. Una vez que entendí esto (tuvieron que pasar algunos años), me quité un gran peso de encima.
Con la fotografía es distinto: uno es el único responsable de lo que hay ahí, tanto de la toma, como de la posproducción, así como de la edición del trabajo (que incluye el hecho de que hayas seleccionado esas fotos y no otras). Todas las decisiones las toma uno solo, y es difícil ser objetivo a la hora de decidir qué mostrar y qué no. Al principio sentía apego a todas las fotos que hacía; poco a poco empecé a desarrollar un sentido crítico con mis propias fotos, pero se da el caso de que fotos que no me dicen gran cosa, entusiasman mucho y viceversa (alguna favorita mía no le dice nada a nadie...jajaja). De cualquier modo, el nivel de exposición es casi mayor, porque me cuento a mí mismo inevitablemente con lo que decido fotografiar y cómo decido hacerlo.
Una de las dificultades que encuentro  a la hora de mostrar el trabajo es la elaboración del discurso que unifique todas las fotografías, la elección de un tema que explique el trabajo que muestras, ya que disparo como reacción a lo que veo, y rara vez lo hago decidiendo a priori sobre qué quiero hablar. Pero sí me doy cuenta, más tarde, que hay una cierta mirada compasiva en lo que fotografío; quizá eso defina mi estilo o mi manera de ver las cosas; no lo se, la verdad. 
También siento que no tengo derecho a mostrar mi trabajo, ya que no soy profesional, y pienso que cualquier entendido en la materia puede encontrar mil fallos en cualquiera de mis fotografías.
No quiero que deje de ser una afición, porque eso me permite disfrutarla sin prejuicios, sin esperar resultados, que es lo mejor que puede ocurrirle a uno cuando se mete de lleno en cualquier rama artística: dejarse llevar por su instinto. Quizá por eso me cuesta hablar de mis fotos, porque responden a un instinto, a un impulso, y al deseo irrefrenable de captar un instante y que esa imagen pueda evocar un mundo al que la contempla”.

4.  ¿Entonces cuando expones piensas en lo que te gusta a ti o en lo que le gustará al público?
“En ambas cosas, no te voy a mentir. Uno quiere que su trabajo guste, por supuesto, porque desea que sus fotografías evoquen y comuniquen lo mismo que le provocó a uno ese instante.
La primera selección la hago dejándome llevar por mi propio gusto, pero también trato de hacer un ejercicio de distanciamiento y pensar si esa imagen que a mí me dice algo también tendrá la misma fuerza en los demás. Llega un momento en que necesitas consejo, porque pierdes la objetividad.
Me sorprende ver que hay fotos que me encantan y que no producen sin embargo ningún efecto en los demás y viceversa. Pero imagino que ahí está la magia, en que a cada uno le evoque cosas distintas. Si la foto no provoca y no evoca, entonces la desecho”.

5.  ¿Sientes la necesidad de probar alguna disciplina artística más?
“Jaja...de momento no, gracias a Dios. La fotografía es un mundo inabarcable; apenas me llega el tiempo libre para profundizar en esta disciplina tanto como quisiera.
Me encanta la música y, aunque estudié piano, alguna vez he fantaseado con aprender a tocar un nuevo instrumento ( quizá el saxofón) pero me faltan horas, días y vidas para aprender todo lo que me gusta.
También me gusta escribir, y lo sigo haciendo, pero comparto con pocas personas esta afición”.

6.  ¿Cuándo empezaste como actor? ¿Fue lo mismo que con la fotografía?
De pequeño me gustaba hacer el payaso, disfrazarme e inventarme personajes. Mis padres eran amigos de una pareja de actores de Algeciras (José Luis Muñoz y María Eugenia Ferrera), a los que acompañábamos en las giras de su compañía de teatro en alguna ocasión. Mi padre, amante del cine y la literatura, dirigía cortos en Super 8 en los que colaboraban esos amigos actores.
A los 13 años notaba que empezaba a vibrar con las películas de Chaplin; a los 15 descubrí a james Dean y el Actor´s Studio, y encontré en la biblioteca de mi padre "La construcción del personaje", de Stanislavsky. Lo leí y decidí que quería ser actor y vivir las experiencias que detallaba ese libro, así que me apunté al taller de teatro del Instituto y a una compañía de teatro amateur del Campo de Gibraltar que hacía giras por los pueblos de Cádiz en verano. Grababa documentales de la tele sobre La Historia del Mimo, sobre el Actor´s Studio, recortaba artículos de prensa sobre la RESAD y me leía las funciones de la revista Primer Acto que guardaba mi padre.
              Mi padre había hecho sus pinitos como actor en su juventud en compañías de teatro amateur en Melilla y estuvo a punto de estudiar dirección cinematográfica. Pero nadie se dedicaba profesionalmente a ninguna disciplina artística en mi familia.
Supongo que de un modo inevitable acabó gustándome la interpretación y la fotografía, al igual que la música, ya que era lo que se respiraba en casa. En mi hermano, sin embargo, caló más el amor a la literatura por parte de mi padre, y se ha convertido en escritor”.

7.  ¿Te gustaría llegar como fotógrafo al mismo lugar que has llegado como actor?
“No me lo planteo, en absoluto. No busco vivir de ello ni reconocimiento. Sólo disfrute, mucho disfrute, y el placer de capturar esos instantes que me aceleran el corazón cuando los descubro a través del visor de la cámara. Y aventura. Quiero que la fotografía me depare todo eso y poder devolver algo de esa emoción a los demás, nada más”.

8.  ¿Cómo te ves de mayor con respecto al arte?
“Jajaja...uy, ni idea. Como decía Stanislavsky: "ama el arte quer hay en tí, no a tí en el arte". Me gustaría no dejar de sentir el impulso creativo y poder seguir comunicando, eso es todo. Crecer, no dejar de aprender, y sentir que en alguna ocasión pueda, o bien como actor o bien con alguna fotografía, llegar a tocar el alma de los demás, comunicar algo profundo y poderoso; eso es todo lo que deseo y lo que en el fondo me mueve.
Y que el Arte me deje seguir viviendo en él y de él”.


El artista que durante casi veinte años nos ha conmovido en nuestro cómodo sofá y nos ha hecho vibrar en la butaca del cine, nos demuestra ahora que también puede tocar otras disciplinas y hacerlo igual de bien, para contarnos y contarse que tiene otras inquietudes más allá de la interpretación. Su exposición de fotografía La Raíz Humana, aún se puede visitar en la sede de AISGE, y allí continuará para el deleite de los asistentes, hasta finales de marzo.
Quizá este artista esté buscando algo que todavía no ha encontrado, pero de momento ya tiene su propio estilo para abrirse un hueco dentro del mundo de captar la vida en un segundo.



¿Qué otros artistas conoces que sean polifacéticos?