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lunes, 11 de mayo de 2015

INCONFORMISMO


ROBBIE K. JONES

INCONFORME: Hostil a lo establecido en el orden político, social, moral, estético, etc.
La cultura inconformista o hipster como viene a llamarse por su acepción en inglés, es una subcultura asociada en mayor medida con la música independiente. Se caracteriza por una sensibilidad variada, alejada de las corrientes culturales predominantes (mainstream) y afín a estilos de vida alternativos. Las personas que pertenecen a esta corriente urbana, son los nuevos «bohemios» y se definen como los «antimoda». De hecho ningún hipster reconoce serlo, porque la base de este movimiento es: no estar de moda. Evitan las etiquetas y ser etiquetados, sin embargo, todo ellos visten lo mismo, actúan igual y se conforman en su, no conformidad. Suelen ser gente joven, principalmente de raza blanca, personas delgadas, urbanas, enraizadas en las clases medias o altas y en su mayoría viven en el centro de la ciudad. Les gusta la música experimental –que escuchan en elepés de vinilo–, el cine independiente o cualquier otra forma de cultura no mainstream. Su indumentaria está sacada de ventas de saldos y es ropa vintage o de segunda mano. Se alimentan con comida orgánica, incluso vegetariana y beben cerveza artesanal. Escuchan la radio pública y eligen cualquier tipo de consumo que no sea el habitual. Suelen frecuentar cafés culturales, bares pequeños o restaurantes acogedores a los que algunos de ellos acuden en bicicletas de piñón fijo. Usan cámaras analógicas o polaroid, reciclan y reutilizan casi todo. Sus áreas de trabajo son las creativas, humanas o tecnológicas. Disponen de aparatos electrónicos de última generación y pertenecen a la secta Apple, aunque esto les ocasione un conflicto con sus principios. Están continuamente conectados a internet y utilizan las redes sociales para comunicarse.
A los hombres se les distingue fácilmente por sus pobladas barbas, sus gafas de pasta –a veces sin cristales–, pantalones pitillo y un gorrito de lana que acostumbran a llevar prácticamente todo el año. Pero aparte de su indumentaria, los y las hipsters suelen estar bien formados en relación a las artes liberales, artes gráficas, matemáticas o ciencias. Son universitarios, leen mucho y utilizan más el lado derecho de su cerebro que el resto de la sociedad, por lo tanto, muchos hipsters eligen su carrera en el ámbito de la música, el arte o la moda.


Este es el caso del músico estadounidense afincado en España desde 1999, Robbie K Jones –pronunciado cajones–, se hace llamar así porque su principal instrumento –de todos los que conoce a fondo–, es el cajón.
Aunque como buen hipster, Robbie no quiere etiquetarse, por eso nunca reconocerá pertenecer a esta tribu urbana y por la misma razón, tampoco le gusta etiquetar el tipo de música que hace. Él toca de todo, de hecho podemos verle actuar las noches de los jueves en El Taller de Cerveza Artesanal que hay en el pueblo Los Molinos, de la sierra noroeste de Madrid. Allí se reparte entre la percusión y el banjo junto a una bajista, un violinista y un flautista, para deleitar a los vecinos y vecinas de esta localidad madrileña que acuden semana tras semana a disfrutar –bailando y coreando–, de las jam session que  lidera este músico Estadounidense.

Robbie K Jones nació en Ohio y allí estudió música. Es un multi-instrumentista que se especializa en lo étnico con la percusión y el banjo de cinco cuerdas. Su estudio ha estado enfocado fundamentalmente al desarrollo de las técnicas del cajón para músicas populares, como el flamenco, bluegrass, jazz Manouche o la música peruana. También trabaja de actor, cantante y presentador de funciones teatrales. Robbie es el showman de proyectos como La Banda DelSoplo, La Familia Scalofrini y Pikalyboo.


Jones también ejerce de profesor dando clases de percusión y de teatro clásico en Teatro Tespis, incluso presenta obras infantiles como Funky Topo Trío.
Sus proyectos musicales son Track Dogs, Finis Terrae y Balbarda, que le han llevado a actuar por toda España, Europa y EEUU.
Ahora tiene un nuevo proyecto musical: Potato Monsters de música americana y celta.
Robbie ha salido de la urbe para unirse al nutrido grupo de profesionales free lance –la mayoría artistas– que están viviendo en la sierra de Madrid, creando entre todos un nuevo distrito alternativo, como si del Williamsburg neoyorkino se tratara.
Esperemos que este músico inconformista siga pidiéndole a la vida cosas nuevas, para que de esta manera, nosotros podamos seguir disfrutando de sus creaciones.


¿Piensas que el inconformismo debe estar inherente en la personalidad del artista?

lunes, 27 de abril de 2015

UNA RUSA EN MADRID





En 1.703 se fundó en Rusia la ciudad de San Petersburgo, pero en el año 1.914 se le cambió el nombre por el de Petrogrado, desde el año 1.924 se llamó Leningrado y en 1.991 volvió a ser San Petersburgo.
Todas estas transformaciones tenían su sentido: San Petersburgo quiere decir: La ciudad de San Pedro –el santo del zar Pedro el Grande–, su fundador. En la revolución rusa se convierte en Petrogrado, que significa El pueblo de Pedro, para quitarle el sentido religioso. Diez años después se cambia a Leningrado para honrar a Lenin, en la plenitud del comunismo. Al romperse la Unión Soviética, se rescata el nombre de San Petersburgo para recuperar la identidad de la Unión Rusa y así, borrar las señas del estado comunista.
En el siglo XX, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), fue el principal modelo de socialismo estrictamente centralizado.
Y en el Leningrado de 1.967, en pleno apogeo del Partido Comunista de la Unión Soviética, nacía Elena Pliousnina, hija de dos profesores universitarios –una catedrática de ruso y un ingeniero–, a la que nada le hacía presagiar que un buen día, con poco más de veinte años, cogería sus maletas y se vendría a España en busca de un futuro diferente. Estudió español, Filología Románica y Turismo en la Universidad Estatal de Leningrado. Los vientos de la Perestroika –entre los años 1985 y 1992– la trajeron a España donde emprendió una nueva vida, trabajando como intérprete–traductora y guía turística. El amor y los avatares del destino la hicieron afincarse en la sierra noroeste de Madrid. Llegó a convertirse en empresaria hostelera estando a cargo del restaurante La Barbacoa de Zarzalejo, que se encuentra al pié de Las Machotas –dos enormes montañas que separan el monasterio de San Lorenzo de El Escorial (obra máxima de Felipe II), del municipio de Zarzalejo–.

En el año 2.012 cambiaron los vientos nuevamente para Elena, pero ella acostumbrada a las transformaciones tanto en su vida como en su ciudad natal, no tuvo demasiado problema en adaptarse a la nueva Perestroika. Y ya que esta palabra significa reestructuración, Elena decidió reestructurar su restaurante y su vida, dotando de un halo de esperanza a ambas cosas y dando un aire nuevo a su negocio. Decidió llamarlo La Parada Resto–Bar, debido a un semáforo real que le regaló un amigo y porque era un lugar donde los moteros hacían una parada obligada. 

Incluyó actuaciones en vivo todos los viernes y sábados. De esta manera esas dos noches, La Parada se convierte en una sala de conciertos y actuaciones, donde los visitantes pueden cenar, tomar una copa, picar algo y disfrutar de la música y del teatro en un agradable ambiente con chimenea y cómodos sofás. 

De entre los músicos y artistas que han pisado ese escenario se pueden nombrar a: Fernando de la Rua, Nancho Novo con Los Castigados sin Postre, Mercedes Ferrer, Javier Colina, Javier Bergia, ¡EA!, Mariel Martínez con "Esos otros Tangos", Pilar Ordóñez, Raquel Molina, Pepín Tré, Luis Fierro,  Amir Haddad, Daniel Higiénico y Tonky de la Peña con su Tonky Blues Band, entre otros.


La Parada es un bar–restaurante que ofrece a sus amigos y clientes una variada carta con precios populares que incluye platos vegetarianos como: Pastel de Cebolla y Queso, Cous-Cous con Verduras, Ensalada Griega, Ensalada Mediterránea con Aguacate, etc. También hay lugar para los carnívoros con carne a la brasa: Entrecot, Secreto, Costillas de Cerdo, Chuletas de cordero, etc. Y para los amantes del mar, tienen la especialidad de la casa: Salmón Fresco Ahumado en caliente –plato de origen ruso, que sólo se puede degustar en este restaurante–. Los golosos también encuentran su lugar en las tartas caseras: de Chocolate, de Arándanos, etc. Incluso se piensa en los más pequeños ofreciendo un Menú infantil. También organizan eventos y celebraciones  privadas. Para información y reservas hay que llamar al 91 8992043 y 627049952.

La Parada dispone de una terraza y accesos habilitados para minusválidos y carritos de bebés. El trabajo, la dedicación, el buen hacer y la calidad de los platos es reconocido por los fieles clientes que cada vez son más y más.
 La Parada–Restobar de Zarzalejo ha cosechado importantes éxitos entre el público de la sierra madrileña. Más de veinte años de trabajo en este restaurante han asegurado una clientela fiel y satisfecha y un ambiente de confianza y amistad en el local.
Elena Pliousnina lleva casi más tiempo en España que en Rusia pero sigue viajando a San Petersburgo cada verano donde le espera su familia, para que ni sus hijos ni ella olviden nunca la ciudad que la vio nacer.

¿Crees que cambiar de nombre a las cosas ayuda a superar etapas?

lunes, 16 de febrero de 2015

ARTISTAS MULTIDISCIPLINARES 1



        ARTE:
Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
ARTISTA:
–Persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes.
BELLAS ARTES
       Cada una de las que tienen por objeto expresar la belleza, y especialmente la pintura, la escultura, la arquitectura y la música.

Si, pero… ¿En quien se fija el arte y qué criterios sigue para tocar con su varita mágica? Porque cuando lo hace, el alma de la persona elegida, rebosa tanto deseo que ya no puede parar de crear.
       Se habla de actores, actrices, escritores, escritoras, pintores, etc. pero los creadores aún siendo conocidos por una rama concreta de esas manifestaciones artísticas, tienen la necesidad vital de expresarse desde otros campos –aunque muchos de aquellos creadores no superen la primera fase de ejecución de las otras disciplinas–. Sin embargo como siempre que el alumno está preparado, aparece el maestro que enseña a dar rienda suelta a la creatividad, hay bastantes artistas que consiguen ejecutar varias expresiones a la vez, llevados por una necesidad compulsiva del espíritu, sin que la mente pueda controlarlo.
Este es el caso de Cristina González Narea, cantautora, poeta y escultora, que nació en Santiago de Chile pero pasó toda su adolescencia en Madrid donde actualmente vive.
Su madre tuvo un dúo de boleros muy famoso en México, Chile y Cuba; “Sonia y Miriam”, así que era lógico pensar que aquella niña que escuchaba admirada a su progenitora cantar, terminaría subiéndose al escenario para hacer lo mismo y para que su madre se sintiera orgullosa de ella, de sus composiciones y de su voz.
Su vena de artista le viene de una familia donde siempre se escuchaba música en casa, se leían libros, se iba cine, donde el arte y la cultura tuvieron un lugar muy importante. Así que dentro de su formación, el aspecto creativo fue vital.
Cuando era pequeña, un gran poeta chileno –amigo de su padre– Julio Barrenechea, le regaló un cuaderno con hojas en blanco. Así fue cómo Cristina empezó a escribir y a leer poesía, a apreciar la belleza y a su contrario y a permitirse la emoción de enfrentarse a una obra de arte, o a cualquier otra expresión artística mientras aprendía de todo ello.
En el año 1981 decidió volver a su tierra natal  para trabajar desde el arte y la cultura en contra de la dictadura chilena. Y fue allí durante el curso del 83, cuando empezó a componer canciones como cantautora, consiguiendo editar su primer casete “Mensajero del Amor”, con temas propios que reflejan lo que se estaba viviendo en el Chile de aquella época tan convulsa. A día de hoy Cristina Narea ya lleva seis discos editados.
A los pocos años regresó a España huyendo de las represalias de una dictadura tan cruenta como todas, pero en este caso encabezada por el procesado por crímenes de lesa humanidad; Augusto Pinochet.
 Al llegar a España y durante los años que siguieron, estuvo colaborando musicalmente con grupos como Nacha Pop, Nacho G Vega, Antonio Vega, Revólver, Navajita Plateá, , Sabina, Estopa , Miguel Ríos, Rosana, 21 Japonesas, Hilario Camacho, Miguel Bosé, Manolo Tena, Dalma, Tontxu, Manolo García… Pero con quien compartió más tiempo escenarios y conciertos fue con el músico Luis Eduardo Aute, con el que a día de hoy sigue colaborando en giras y canciones.
Cristina Narea compone la música y letra de sus propios temas, también escribe poesía y se siente afortunada por darle rienda suelta a su creatividad y poder vivir de ello –en un  país donde la cultura se considera un artículo de lujo y, los artistas están condenados a la mendicidad o a utilizar su talento con fines no lucrativos–. Sin embargo Cristina sigue considerando el arte como una opción de vida.

En el 2014 volvió al Chile que tanto añoraba para grabar entre sus dos patrias su último disco (auto–producido), Huesos de mar, que propone una fusión del folclore latinoamericano, canción de autor con pinceladas de jazz, un toque rock y la cadencia del blues. Narea ha estado dando conciertos en los dos países, sesiones que a veces plantea como recitales de música y poesía.

Se considera amante de la expresión plástica en general, de la pintura y la escultura principalmente:
“Como no sé dibujar nada de nada, empecé con el recorta y pega, la técnica clásica del collage, para poder plasmar imágenes sugerentes y personales. Me parece una expresión llena de posibilidades, que me apasiona y me divierte muchísimo, y lo hago entre canción y canción”
Cristina Narea.

Y eso fue lo que pasó la tarde del pasado 6 de febrero en la Galería Artística y espacio de encuentros Café Atelier, que Cristina Narea, guitarra en mano, cantaba para sus amigos y resto de la audiencia que se congregaban allí, para dar a conocer otra de sus facetas de artista, la de creadora de una exposición de collage basada en los perfiles de diferentes tipos de colibríes. 

¿Porqué colibríes?
“Buscando la imagen para mi último disco “Huesos de Mar”, hice un primer colibrí en collage ya que es un ave que vive en toda América. Es un pájaro pequeñito, el más pequeño de todos, pero con un corazón que es capaz de latir con una intensidad tal que pudiera no corresponder a su tamaño. Exactamente igual que existen personas con semejante corazón que hacen de este mundo un lugar más hermoso y habitable.
Luego me salió otro colibrí más, y otro más, y todos ellos tomaron vida propia, así que decidí hacer una serie (actualmente son 20). Al final trabajé para el disco con un collage diferente”.
C.N

Para aquellos que les haya despertado curiosidad esta exposición y quiera visitarla, estarán expuestos hasta el viernes 13 de marzo en Atelier C/ Embajadores 26, Madrid.
Simplemente para admirar el arte como pura manifestación de la belleza por sí misma.

¿Y tú qué serías capaz de crear?